LA ROSA.





Primer premi

    Entrega de diplomes amb la presència del jurat i un     membre fundador del grup d'amistat del maresme. 

           Primer premi: Alícia Llinàs Gibert 

           Segon premi: Anna Maria Castells

          Tercer premi: M Dolores Seoane.



Primer premi


        Estic molt contenta que us hagi agradat

    


             Foto de grup: 
                      Celebració de la Macrofesta: 
         8è aniversari del grup d'amistat maresme. 

Tot el públic que  va escoltar el meu relat guanyador.


 Primer premi


                                La Rosa.

   Era una tarde de abril. Ni el vuelo de los pájaros ni la luz oblicua sobre los tejados interrumpían mis pensamientos. Caminaba sin rumbo por un pequeño parque entre calles estrechas y rumorosas. 

Fue entonces cuando vi una rosa solitaria, casi inadvertida, que asomaba entre las ramas desordenadas de un arbusto tímido. Me detuve. Algo en su presencia llamó mi atención. Su forma perfecta, la manera en que cada pétalo parecía respirar por sí mismo, me hizo inclinarme hacia ella sin pensar. Había en aquel gesto una especie de ceremonia íntima. La fragancia me envolvió con una dulzura inesperada, ni intensa ni ligera, sino exacta. Era un aroma que no se imponía, pero que permanecía. Con su perfume, mi memoria empezó a hablar desde algún rincón adormecido. Fue entonces cuando recordé aquel día de Sant Jordi; aquella calle abarrotada de gente, de libros en mesas improvisadas, de rosas en manos ajenas. Caminaba entre los puestos con la misma curiosidad de cada año, hasta que él apareció. Me ofreció una rosa envuelta en celofán con una cinta y un silencio íntimo. La tomé, y por un segundo sentí que todo el bullicio desaparecía. Como si solo estuviéramos él, yo y la rosa. Recuerdo el temblor leve de sus dedos al entregarla. Y, sobre todo, la sensación de que algo sagrado acababa de ocurrir.

Aquella rosa vivió en un jarrón de cristal junto a mi ventana. La miraba cada mañana. Con el tiempo, sus pétalos fueron oscureciendo, doblándose sobre sí mismos. La dejé marchar cuando ya no olía a flor, pero el gesto, el instante anterior al regalo, aún flota en mí como una brisa que nadie más siente.

Cerré los ojos, respiré y, al abrirlos, la rosa del parque seguía allí, serena, eterna, inmutable, indiferente a mi viaje interior. Me llevé la mano al pecho y sonreí. El mundo seguía su curso, pero yo ya no lo veía igual.

Con el perfume de aquella rosa, algo había cambiado en mi interior: mi memoria, mi luz… que se había desvanecido en lo cotidiano, había regresado. Ahora sentía, amaba con más plenitud. En el silencio, los pasos lejanos sonaban distintos, como si todo —el aire, los árboles, los rostros que pasaban— me recordaran que estaba viva. Y que todo instante podía guardar un milagro.



Primer premi.  Títol: La Rosa.

                                   Pseudònim.  Rubí.



Aquest relat ha estat presentat al concurs de relats curs, organitzat pel grup d'amistat del maresme i el seu grup literari; per commemorar el 8è aniversari del grup.


           



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