A LAS PALABRAS DE PERE CASALDÀLIGA
Poema dedicado a las palabras de Pere Casaldàliga (1992). A los pobres no les falta la voz. La llevan en la piel, en la herida abierta del tiempo, en el paso tenaz de quien no abandona. Pero el mundo, anda sordo. Confunde el ruido con la palabra y gira el rostro frente al clamor. Hay riquezas que brillan sobre sombras, ciudades levantadas con dolor lejano y memorias borradas. El profeta no llama: se queda. Escucha, acompaña, pone el cuerpo junto a la voz, como quien vela un fuego para que no se apague. Y la solidaridad, si es verdadera, no consuela: se implica. Es la ternura de los pueblos hecha cuerpo, decisión, compromiso. Quizás nosotros sólo somos micrófonos frágiles; un hilo delgado entre el clamor y el mundo. Pero si escuchamos con atención podemos transmitir sus voces y sus fuerzas se dejaran percibir. Alícia Llinàs Gibert. 1/2026