EL ATARDECER
El tren avanzaba paralelo al mar y el atardecer se desangraba sobre el horizonte, derramando lágrimas doradas que acariciaban cada ola. El sol descendía lento y todo se tiñó de naranja abrasador. No sabía si viajaba hacia la noche o huía del día. Me aferré al parpadeo del cielo, sumergiéndome en mi mundo interior, donde el tiempo no retuvo risas, instantes, emociones..., amores que se escaparon mientras el agua los guardaba en su memoria infinita. Alícia Llinàs Gibert. 8/2025